Salvando estrellas

Desde hace tiempo, vengo notando una tendencia horrible en nuestro país: somos unos quejicas.

Partimos de la base de que todo es mejorable, de que en todo se puede hacer más, de que todo se puede hacer mejor… Estamos de acuerdo. Y que es nuestra responsabilidad como ciudadanos ser críticos y señalar los problemas (y ojo, intentar arreglarlos) de la sociedad, de la política, de la vida… Estamos de acuerdo.

Pero es que esta tendencia de los quejicas, la vengo observando desde hace años, cada vez más, y sigue unos patrones más o menos similares: el gobierno (nacional o autonómico, o el ayuntamiento) da unas ayudas* y entonces, claro, alguien se queda fuera de la ayuda. Y empiezan las quejas. Pero es más, el que la recibe, tampoco se queda agusto y dice que es insuficiente (en tiempo, en cantidad, en modo o en lo que sea…)

¿Y al final qué tenemos? Una población X que se queja por seguir como está y una población Y que se queja por estar solo un poquito mejor. Pues eso… quejicas.

* Ojo, ayudas!! Que la palabra ayuda es la que es. Y no otra

Y todo esto me ha recordado un cuento que me envió una gran amiga (gracias Petru) y que, creo, es bueno que tengamos siempre en mente.

Paseando por la playa, a lo lejos, vi una persona que repetidamente se agachaba, recogía algo y lo lanzaba al mar.
Extrañado, me acerqué y me di cuenta de que estaba devolviendo las estrellas que la marea al bajar había abandonado en la arena.
Al preguntarle el porqué de su esfuerzo comentó que si no las devolvía al mar, morirían asfixiadas.
Al oir la respuesta le expliqué que su esfuerzo era inútil, pues eran multitud las estrellas abandonadas en la playa, que habiá montones de playas más y que él sólo no podría salvarlas a todas; que no valía la pena…
El hombre, sin parar de agacharse y sin parar de devolver estrellas, con alegría me dijo:
“Pregúntale a esta estrella si merece la pena o no el que yo me agache”.
Y al decirlo, la tiró al agua…y volvío a agacharse.

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El Estado al rescate

Hace tiempo que quería escribir una entrada como esta…

 

En estos tiempos en los que se derrumba el libre mercado (que no la economía, que es otra cosa) los jeques de lo nuestro se empeñan en demostrarnos que la única solución es papá-estado. Aquellos que mandaban a la hoguera a los rojos, por intervencionistas, por querer controlar, por querer decidir por aquellos que saben que el mercado se regula solo, vuelven ahora a las faldas hogareñas llorando como meapilas aquello que no supieron defender como gestores.

Y resulta que el estado tiene que salvar sus bancos (aunque tengan millones de beneficios) y sus fábricas (porque si no lloramos y lloramos hasta hacer un ERE). Y así, con nuestros impuestos pagamos una nueva hipotéca y el suelo de los trabajadores del automóvil, mientras los bigoteintelectuales se mesan los cabellos pidiendo despidos baratos, ¡qué digo baratos! ¡¡GRATIS!!

Si los papás de casa quitan la paga a sus hijos cuando tienen que pagar el plato que han roto los niños… ¿qué paga están quitando los estados a estos hijos después de haber roto, no un plato, sino la vajilla entera?


Otros breves

  1. Los jefes de gobierno se reunen para decidir qué países van a pasar más hambre de la que ya pasan en los próximos. Sólo algunos pocos pedimos (España) que haya dinero y ayudas de verdad en vez de compromisos que luego no se cumplen.
  2. Parece que Clinton (él) ha convencido a Clinton (ella) de que Obama va a ganar las primarias, y hay que ayudarle a ganar las elecciones. Ayer dijo que seria el último día de campaña.
  3. La Revolución en Cuba ya no sale el las noticias. Será que no es tan revolucionaria…
  4. Los días que faltan para la Eurocopa. Como siempre, cargados de una ilusión que no nos creemos (ni queremos creer)
  5. Solbes no quiere llamar crisis a la situación económica actual. En un país que hace tan poco ha pasado hambre, hablar de crisis suena a cartilla de racionamiento. Creo que eso nos queda muy lejos…
  6. ¿El PP? Bien, gracias, ¿y usted?