El Estado al rescate

Hace tiempo que quería escribir una entrada como esta…

 

En estos tiempos en los que se derrumba el libre mercado (que no la economía, que es otra cosa) los jeques de lo nuestro se empeñan en demostrarnos que la única solución es papá-estado. Aquellos que mandaban a la hoguera a los rojos, por intervencionistas, por querer controlar, por querer decidir por aquellos que saben que el mercado se regula solo, vuelven ahora a las faldas hogareñas llorando como meapilas aquello que no supieron defender como gestores.

Y resulta que el estado tiene que salvar sus bancos (aunque tengan millones de beneficios) y sus fábricas (porque si no lloramos y lloramos hasta hacer un ERE). Y así, con nuestros impuestos pagamos una nueva hipotéca y el suelo de los trabajadores del automóvil, mientras los bigoteintelectuales se mesan los cabellos pidiendo despidos baratos, ¡qué digo baratos! ¡¡GRATIS!!

Si los papás de casa quitan la paga a sus hijos cuando tienen que pagar el plato que han roto los niños… ¿qué paga están quitando los estados a estos hijos después de haber roto, no un plato, sino la vajilla entera?

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